Fotos: Virginia Barrera (virginia_barrera@hotmail.com)
MHZ ¿Cómo se fue dando en tu carrera esto de ser una profesional multifacética de la cultura y del arte?
R Desde chica estoy conectada con el arte, estudié danzas clásicas, estudié piano durante quince años y también timbal con la Sinfónica Nacional. Soy egresada de Ciencias Exactas y el amor que le tengo a la matemática hace que se te abra la cabeza y que te gusten muchas cosas. Siempre fui curiosa. Conocí la vida del teatro de casualidad, cuando vivía en España, y así trabajé con un gran diseñador que es Paco Nieva, con Carlos Citrinowsky y con el vestuario de Raphael. Cuando volví a la Argentina dije “quiero que este sea mi camino”.
MHZ Llama la atención que en tu formación académica te volcaras a las ciencias exactas…
R Siempre me gustó el arte y la matemática, no tuve dudas de que mi elección de estudio iba a ser la matemática y es más, sigo ejerciendo la docencia en la matemática, tengo alumnos particulares y me gusta mucho dar clases a adolescentes. Después estudié escenografía con grandes maestros y trabajé quince años de mi vida en teatro hasta que me enamoré de la producción cultural. Me puse a producir una exposición de fotografía en el Centro Cultural Recoleta, el desafío me encantó y seguí hasta ahora.
MHZ De tus trabajos actuales en radio, ¿qué te demanda la conducción de programas culturales como “El octavo círculo” y “Entre pitos y flautas”, en cuanto a prioridades, organización y recursos?
R Como en particular estos dos programas los produzco y los conduzco, trato de que haya una diversidad de géneros, generalmente relacionados con el teatro, la música, las artes plásticas... Soy muy teatrera y me gusta ver cine argentino, y a partir de la curiosidad de ver en qué anda al mundo cultural, elijo lo que prefiero comunicar.
ABC.
MHZ Adriana puntualiza algunas exigencias que se impone como productora y conductora de sus programas propios:
• Prepararse y estudiar sobre los personajes que vienen.
• Elegir la música, acorde a las notas y a los entrevistados.
• Confirmar a los invitados, que lleguen puntuales.
• Armarse preguntas a medida que el otro habla.
• Saber que ya llegó el siguiente invitado e ir redondeando una nota.
• Tener siempre alguna otra cosa para comunicar, por si falla un invitado.
• Estar atento al ritmo radial que uno se incorpora en el cuerpo.
EL PERFIL DEL PRODUCTOR
R “El productor tiene un impulso muy curioso y debe saber cuales son las cosas que se pueden realizar. El productor se da cuenta por la entraña. Es un trabajo arduo, de muchísimos desafíos, de un ‘no’ constante, de tratar de lograr el ‘sí’ y de estar muy bien plantado para cumplir con el objetivo. Hay que tener mucha fuerza porque hay que resistir al ‘no’ ”.
LA EXIGENCIA: UN GAJE DEL OFICIO
La estructura de “El octavo círculo”, que se emite los domingos a partir de las 13, incluye hasta cuatro entrevistas en dos horas de programa. Sin embargo Adriana elige no trabajar con un cuestionario armado previamente porque prefiere convertirse “en una oyente del invitado”. Eso, sin embargo, “es tremendamente exigente porque desde el lugar del conductor no solamente estás escuchando al entrevistado, estás pensando también en qué va a pasar dentro de un rato, si el operador está concentrado, si yo no me equivoqué en la lista de temas que le di, que a veces pasa, si justo hay un mensaje telefónico que lo leo mientras escucho al entrevistado. Son pequeños puntos de desconcentración y llega un momento en que te da pánico repetir una pregunta o preguntar algo que el invitado acaba de decir. A mí eso me genera mucho estrés. Y además el hecho de hacer preguntas que sean interesantes para mí, para el invitado y para el oyente”.
MHZ ¿Qué diferencias encontrás con producir el programa de Betty Elizalde, que tiene un perfil diferente?
R Eso es una tira diaria de tres horas donde hay que hamacarse tremendamente con la producción. Es un programa de mucha exigencia y somos tres productoras. Tratamos de que haya siempre un invitado porque eso descomprime el programa y también la exigencia de producción, ya que el invitado cubre un bloque y medio. Hay que leer permanentemente el diario y generar curiosidades que le interesen a Betty y que aparte sea factible hacer una nota con eso. El programa es tremendamente dinámico porque a partir de una palabra que diga Betty, de un comentario de un oyente o de una noticia de último momento, tenés que seguir generando notas. Amén de la etapa de pre-producción que nos lleva bastante también. Por ejemplo, hay efemérides musicales para las que hay conseguir temas y bajar cierta data para armar un homenaje musical. Es un trabajo previo y después viene la instancia dinámica de un programa de actualidad. Tenés que estar muy alerta porque siempre hay alguna novedad para hacer de improviso.
MHZ ¿Cómo surgió la propuesta de trabajar con Betty Elizalde?
R A los productores de Radio Ciudad nos van rotando. Tuve la suerte y el honor de trabajar con Rómulo Berruti durante ocho años y fue mi piedra fundamental para conocer el trabajo de radio y de producción. Luego pasé por otras producciones y me tocó estar con Betty por la tarde junto a otras productoras muy expertas. Betty entró a la Radio Ciudad teniendo ya sus productores pero en la radio tenés que trabajar siendo empleado, contratado, y nos presentaron a nosotras como grupo de trabajo. Betty dijo que sí, era la propuesta de la radio y así empezamos a conocernos y a trabajar en esta vorágine de una tira diaria interesante, compleja y exigida.
MHZ ¿Qué te aporta hoy por hoy?
R Son los aportes de un programa de dinámica y más trabajar con Betty Elizalde, una persona que tiene tanta experiencia en radio y con todas las particularidades que tiene un conductor. Uno tiene que adaptarse al conductor. En la Radio Ciudad no siempre tenés al mismo conductor, de hecho yo ahora estoy también trabajando en la producción del programa “De cerca” con Carlos Sciacaluga y Cacho Lemos (los viernes de 22 a 24). Y siempre que trabajás en radio crecés. Siempre.
MHZ ¿Cómo se sustentan económicamente las propuestas culturales?
R Para poder estar en una radio, tenés que saber que lo hacés por pasión. Si el único motivo que te lleva a estar en una radio es ganar unos pesos, es un objetivo difícil de lograr, lo logra poca gente o en grandes medios y no en las instancias iniciales. Si lográs conseguir un sponsor o alguien que te respalde económicamente, que también es una tarea de producción difícil de hacer, es genial. Si no, yo creo que no hay camino más feliz que el guiarse por la pasión. Y si vos sabés que este es un camino que te lleva a la felicidad, no importa si te pagan o no, si ganás plata o no. La felicidad no tiene precio así que creo que hay que hacerlo sí o sí.
MHZ ¿Qué radio te gusta escuchar?
R En Argentina hay grandes comunicadores. Uno tiene que hacer zapping en la radio de la misma forma que lo hace en televisión. Escucho radio a la mañana para estar informada, para ver qué pasa y preparar luego el programa que continúa. Ahora estoy bastante instalada en el programa de Víctor Hugo Morales. Los sábados me gusta escuchar a Aliverti. El programa de Rómulo Berruti, que está los domingos en la 2X4 me encanta. Me gusta escuchar a Liliana Daunes, que te da vuelta la cabeza, todos los días en Radio Nacional con “Juana Pimienta” y en Radio de la Ciudad los sábados a la noche. Es una comunicadora muy importante y además es una persona que ideológicamente siguió siempre el mismo camino, hay mucho para aprender con ella.
¿QUÉ FALTA EN LA RADIO...?
Sobre el final, Adriana habla sobre los aspectos que el medio debería desarrollar según su entender: “En la radio en general hay que acentuar los programas culturales, hay que tratar de ampliar las voces y hacer hincapié en la educación. Creo que la radio, como todos los medios, debe ser un medio educativo. Sería bueno que vayamos creciendo en ese aspecto, que nos falta en Argentina, para crecer en cualquier aspecto se necesita un pueblo instruido”.