En el libro Reflexiones de Vida, de mi amiga Cristina Weidmer, se incluye una adivinanza de Marcela Bacce.
Dice que tres ranitas viajan por el río, sentadas en un camalote, cuando, de repente una decide tirarse al agua. La pregunta es: cuántas ranitas quedan.
Dos? Error. Porque no sabemos si de verdad la ranita finalmente se lanzó al agua. Cierto, decisión no es acción. Know how no es know what.
Para potenciar la creatividad conviene volvernos hacedores directos, es decir protagonistas puros, no vicarios, no segundones.
A mis alumnos de Creatividad, en TEA, les propongo un ejercicio, que filmamos en la calle. Tienen que hacer algo que les cueste: pedir dinero a los transeúntes; solicitar un beso; otras acciones. Por qué? Porque cuando encaramos algo difícil, cobramos una nueva dimensión como personas. Quien se anime a lo diferente se sentirá motivado para realizar cosas más habituales. Hacer siempre lo mismo es la comodidad del pensamiento convergente. La disrupción aparece sólo en el pensamiento divergente, lateral.
“SIEMPRE BUSQUÉ ESTAR EN EL AIRE”
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La señora Radio. O simplemente Betty. Su nombre es uno de los referentes femeninos más importantes de la radio argentina. Betty Elizalde, tras pasar por Radio el Mundo y FM La Isla, conduce hoy “Siempre Betty”, de lunes a viernes de 15 a 18 horas en Radio de la Ciudad; AM 1110.
Fotos: Virginia Barrera (virginia_barrera@hotmail.com)
MHZ Escuchando grabaciones y el programa que realizás en Radio de la Ciudad AM 1110, “Siempre Betty”, quería preguntarte por los climas y los silencios en la radio. El uso de la palabra justa y el generar ese momento íntimo de radio… Un estilo similar al que impuso Hugo Guerrero Marthineitzen la radio. ¿De qué se trata y cómo manejas ese juego?
R Si vos no sabes manejar los silencios, no hacés radio. Si no conocés el valor de los silencios no podes tampoco hacer música. Pero nadie te enseña a manejar el silencio, es algo que tiene que ver con la respiración y con el ritmo interior que uno lleva. En las charlas que tengo en el programa con los entrevistados, es para ellos muy importante el silencio. En general nos domina la ansiedad y no se les da el espacio para pensar. Si se detienen un instante para pensar; se los interrumpe. Si uno no tiene la capacidad para bancarse el silencio no puede crear climas en la radio. Vos me nombrabas a Hugo Guerrero Marthineitz y es cierto, el manejó magistralmente los silencios. Sin duda fue el tipo más creativo que apareció en la radio, marcó el rumbo de la radio moderna y el formato de los programas. Más allá de que haya sido una persona no querida en el medio, lo que él ponía en el aire como artista, locutor y actor era genial. Marthineitz enseñó el valor de respetar la intimidad de un estudio, el trabajar en equipo y jamás cambiaba de operador. En los programas debe haber equipos y estar uno consustanciado con la propuesta, esa línea sigo yo también. Uno como conductor debe participar de la producción del programa, debe ser miembro activo y receptivo, aceptar y rechazar. Cuado se prende la luz del estudio ahí uno se organiza.
MHZ PLURAL O SINGULAR
R Para mi la radio no es multitud. Es un señor, una señora. Es “uno a uno”.
MHZ ¿El oyente al que te dirigís tiene nombre y apellido, tiene una cara?
R Esa es otra de las cosas que introdujo Marthineitz: la intimidad. Él dejó el plural para empezar a hablarle a alguien en particular. En mi caso no tengo la cara determinada, pero tenga en la cabeza la imagen de una persona. Nunca pensé en multitudes.
MHZ LOS PRIMEROS CONTACTOS CON LA RADIO
R Yo pertenezco a esa generación de niños donde la estructura familiar no te daba muchas opciones. Eran tiempos diferentes y otras estructuras. Uno llegaba a la casa y tenía mucha actividad, no había muchos espacios para escuchar radio. De las radios en la mañana recuerdo a los 15 años al peruano parlanchín (Hugo Guerrero Martinheitz), “El Club de los Discómanos”. Fui adicta a ese programa. De más pequeña escuchaba “ElOtrora Tango Club”, la escuchaba a Niní Marshall, lo escuchaba a Fidel pintos. El teatro me gustaba mucho, recuerdo que transmitían una obra de teatro y en el intervalo el conductor entrevistaba a los actores.
Los programas en ese entonces eran para toda la familia, yo los recuerdo, pero no me producen nada en particular. No soy nostálgica ni estuve ligada afectivamente a esos programas. La radio indudablemente tuvo una impronta en mi vida muy grande. Como te mencionaba antes, el programa de Guerrero Martinheitz creo que inconscientemente me marcó. Media hora de 10 a 10.30 de lunes a viernes. Apareció y revolucionó el mundo de la música y los discos, el armado del programa y el ritmo. El tutear al oyente. Era un mundo distinto.
MHZ Nos perdimos a la doctora, a la trapecista, a la pianista... pero nos quedó la locutora…
R Jaja si, mi infancia fue bastante caótica. Soñé con ser trapecista, me anoté en un circo, tenía una audacia. Mi casa era como la inquisición, sabía que me iban a romper el alma. Hablando el otro día con Patricio Contreras, llegamos a la conclusión de que hoy la respuesta de mis padres quizás hubiese sido otra. Hoy está muy de moda, inclusive el ser actriz, antes todo esto de “lo artístico” era terrible. Después quise ser paracaidista, siempre busqué estar en el aire, pero una vez que descubrí la radio no me fui más. Mi primera vez cuando entré a una radio y vi a los locutores trabajar quedé fascinada.
MHZ Estamos por cumplir 1 año sin Fernando Peña. ¿Qué se pierde la radio sin él?
R Otro tipo que marcó una etapa, aunque en el último tiempo Fernando había tomado un camino diferente. Opinaba más, se metía en territorios políticos y de actualidad que no lo hicieron feliz. Creo que en ese momento la enfermedad estaba operando en él y lo estaba deteriorando, sino no se explica el episodio con Luis D`Elia. Fue como el derrumbe para él, se dio cuenta de que fue un error grave y de que se había equivocado.Rescato de Fernando, su creatividad y el respeto por el medio. La inteligencia y la puesta en el aire de sus programas eran una fábrica de ideas y propuestas. Su cabeza estaba a mil todo el tiempo. Lo primero que nos reunió fue esta pasión por la radio. Cuando él empezó en la radio me comentó de su admiración por mí, establecimos en seguida una amistad. Fernando me escuchaba todos los días. Se iba a los lagos de Palermo, se sentaba en un banco, comía su sándwich y me escuchaba. Me daba ideas, me llamaba, era un gran motivador.
MHZ EL AMOR POR LA RADIO
R La radio produce adicción, no así la TV, que produce una adicción pasajera que no deja rastro. Para ubicarte en el corazón y en la cabeza de la gente necesitás tiempo. El proceso en la radio es muy largo, te van descubriendo, la gente te empieza a buscar. La radio y los programas dejan una marca onda y profunda en alguien que se pasa tres o cuatro años escuchándote, aunque no participe. Somos dos personas que durante años nos pasan cosas, nos comunicamos y compartimos ideas. La TV no se escucha. Fijate que todos te dicen te vi en la tele, pero jamás te mencionan lo que pudiste llegar a decir.La radio es el uno a uno.
MHZ ¿Te planteaste alguna vez la posibilidad de volver a hacer “las 7 lunas”?
R No. El programa lo dejé en pleno éxito porque me dije a mi misma que no me iba a comer. Era muy avasallador ese programa, pasaron 30 años y me siguen preguntando. En ese momento me decían que no debía dejarse un programa en pleno éxito, pero yo ya no iba con esa alegría de los primeros años, ni sentía la adrenalina para continuar.
MHZ Te fuiste por la puerta grande
R Lo dejé y creo que fue una decisión muy acertada. Al poco tiempo el programa se terminó. No perdió calidad pero algo se quebró en ese momento. Me propusieron mil veces volver a hacerlo, pero yo repetí una y mil veces que no.
Yo soy muy autoexigente y las cosas que no me gustan trato de no hacerlas. A partir de ese momento nunca más hice programas que rozaran lo sexy. Tuve mil propuestas económicas, pero la plata no me seduce. Sí lo hice un tiempo para Ecuador, grabé 1500 textos, anuncié 500 discos y ellos después armaron los programas y los emitieron hasta que les duró. En Ecuador nadie me conocía, la radio allá no tenía demasiada trascendencia y fue un éxito impresionante.
Una vez cuando Cacho Fontana volvió de España me dijo que me querían contratar.
Pero establecerme en España nunca se me pasó por la cabeza, pasó un año y un día un amigo mio que trabajaba como gerente de marketing de la cadena Ser de España, me dijo que había una locutora que estaba haciendo las 7 lunas, que le habían llevado todas mis grabaciones para que las estudiara y sacara mi estilo. Y así fue: me clonaron.
MHZ ¿Te parece que hay algo que se haya perdido en el mundo de la radio y debiéramos recuperar?
R Yo creo que no, del pasado no hay que recuperar cosas. Hay que recordar, reciclar, perfeccionar, pero rescatar cosas no. Sino terminaríamos viviendo en la época de las cavernas, prefiero innovar. Lo siento cada día que empiezo el programa, la creatividad permanente es lo que permite la radio, es asomarte a un abismo y ponerte a prueba. Siento que estás en evolución permanente cuando haces un programa de radio y sobre todo si es diario.
MHZ LAS NUEVAS GENERACIONES Y LA RADIO
R Yo voy a muchas escuelas de locución, a las carreras de comunicación, a Tea, o a Eter y tengo aproximaciones con los chicos. Yo no noto una gran pasión por la radio. Lo veo en ellos como una etapa de precalentamiento para el paso luego a la televisión. Hay que aceptar que les fascina lo que hacemos pero quieren ser en realidad un Marcelo Tinelli. Y ellos te lo reconocen. Hay excepciones, pero bueno; que cada uno siga su camino. Si sienten esto que alguna vez sentimos los que estamos en la radio, que tengan en claro que se meten en un mundo fascinante, pero hoy día muy difícil.
La generación de Lalo Mir, la de Fernando Bravo, la de Pergolini, la mía; utilizamos a la radio como forma de vida y como aprendizaje día a día. Hoy es diferente, hay muchos medios alternativos, hay mucho enganche con Internet.
Si deciden meterse en esto, sepan que las radios hoy día son un medio absolutamente comercial. Todo lo demás es mentira.
Es el único trabajo en el que tenés que pagar para trabajar. Las radios se convirtieron en oficinas de ventas de espacios, con gerentes de poderosas emisoras, que no te contratan por talentoso. Hoy hay que golpear puertas, autofinanciarse las producciones. Hasta la mayoría de las principales figuras de las mañanas de las radios hoy son empresas, son productores comerciales apoyados por empresas. Quizás uno hace un programa exitoso; pero viene un tipo con guita y te mandan a vos y a tu programa a la miércoles.
Primero pagar y después laburar, salir a buscar tus avisadores, pagarte las llamadas. Se hace muy difícil. Yo tengo ahora contrato, pero tuve también que asomarme a ese mundo deplorable de delincuentes donde no les importás. Es el mundo de las relaciones públicas. Se terminó el tiempo del presentar un buen producto y saber que por eso te pueden llamar.
Es el momento de grandes productores comerciales y relacionistas públicos. Hoy la figura del gerente de programación no existe; sólo anota lo que salió al aire.
MHZ LA NOCHE EN LA RADIO
R La radio tiene que recuperar los horarios de la noche. A partir de las once de la noche hay un espacio riquísimo que hoy es una carga para las radios. No les reditúa económicamente. Yo no lo hago porque tengo una vida lindísima fuera de la radio, pero a veces sueño que debería hacerlo. Yo escucho las trasnoches de las radios y veo como pedalean, como zafan y como se las ingenian para hacer un programa sin el apoyo de las emisoras. Sueño con una trasnoche al estilo “Generación Espontánea”, programa que marcó la radio con José de Zer, Jorge Cané, Ana Petrovic y Enrique Walker. Yo lo recuerdo muy bien porque a Marcos Mundstock y a mi nos echaron por ellos.
MHZTermina la charla con Betty Elizalde. Se alegra por este proyecto de gente joven haciendo una revista digital y nos cuenta preocupada que en los medios lamentablemente no hay muchos espacios para la radio. Agradece la charla y el respeto, dice que desde que se abrieron las escuelas de periodismo, los chicos vienen y le hacen siempre las mismas preguntas extraídas del libro de Carlos Ulanosky “Días de Radio”. “Siempre me piden que cuente cómo era el programa “Las 7 Lunas” y cómo era trabajar en la dictadura militar.
Dice que ahora se sumó una nueva pregunta: ¿Qué opina sobre la ley de medios? Agrega con voz firme, que prefiere que le pregunten de radio, “Tengo otras características de la radio, que me parecen interesantes para contar y las defiendo a muerte.”