En el numero anterior les contaba de
Nova, una radio que nació como una trapisonda
Squater y hoy es una empresa de radio.
Los mismos señores que crearon este
“Grand Mix “ (el claim de la radio es Nova, le
grand mix”) multiplicaron su apuesta
y desde hace unos años pusieron en el aire la señal
TSF, una FM de jazz.
Al igual que Nova es abarcativa pese
a la segmentación que impone el género.
Pero el concepto de difusión y armado no
difiere demasiado de la variopinta y universal Nova.
En la programación de TSF uno puede disfrutar
de los clásicos del pop, las grandes voces,
y tambien de lo más relevante del llamado jazz europeo
Tampoco faltan los idas y vueltas hacia jazz manouche
(jazz gitano) o algún convidado cercano al género
como Astor Piazzolla o generos cercanos a ese hibrido
denominado Fusion.
TSF al igual que NOVA propone un viaje, quizá más
acotado por ser una radio de género, pero en ese periplo
encontramos a Miles Davis con sus distintas formaciones
y a Django Reinhart pintando postales de los tiempos del
Jazz Club de Paris. A Ornette Coleman con la locura del free
y a Diana Krall con su jazz entintando en pop.
Y en cuanto a la artística y las voces podemos decir que
TSF entendió muy bien eso de “la sutileza de lo simple”,
la radio goza una comunicación cool y a la vez cercana,
sus separadores, sus cortinas dibujan escenarios
de claroscuros mágicos e íntimos.
Sin duda, tanto Nova como TSF son dos proyectos
comunicacionales logrados, de calidad, con excelentes contenidos
y una estética lograda y compacta.
Por utlimo quiero agregar algo mas:
TSF como “negocio” es rentable.
Otro día hablaremos de sus recitales, sus links y demás “Creaciones
Perifericas” y también de cómo la radio en esta
convergencia multimedia que impuso el nuevo milenio
puede sobrevivir si la imaginación
y el talento se asocian en un plan “afinado e inteligente”.
Hasta la próxima.
* Sergio Cirigliano es autor de un libro de crónicas radiales: Ciri, el Buscapiel
“COOPERATIVA ENCIERRA VALORES, SUBJETIVIDAD Y POLÍTICA”
Escuchar nota:
Pablo Caruso estudió Comunicación Social en la UBA y periodismo en la Escuela de Radio TEA. Desde 2002 forma parte de Radio Cooperativa AM 740, un proyecto que asume como propio y que considera “un compromiso y un privilegio dentro de un mercado laboral tan achatado y abaratado”. Allí tiene a su cargo la Programación, la Producción general y, por ende, la Producción artística de la emisora. Además, conduce el nuevo programa “Que vuelvan las ideas”, de lunes a viernes de 13 a 14, un espacio que difunde el trabajo y las propuestas del Centro Cultural de la Cooperación.
Fotos: Virginia Barrera
MHZ ¿Cuáles son tus tareas como Productor general y, más específicamente, en la Producción artística de Radio Cooperativa?
R Si bien la radio tiene mucho alcance y está creciendo a un ritmo que nos sorprende, somos pocos y no alcanza el laburo de todos para hacer todo lo que hay que hacer. Así que todos jugamos de 5. Hay temas técnicos, comerciales y económicos que tenemos que solucionar, recursos que hay que salir a buscar, charlas que quizás no tienen que ver con lo periodístico ni con la gestión artística y sin embargo hay que hacerlas. Hacemos de todo. Productor general es sacar los bidones del aire acondicionado que se llenan de agua. También incluye la tarea de producción artística o de programación, que es recibir propuestas o a veces ir a buscar y proponerle a alguien que haga algo en la radio. Tratar de que la programación tenga coherencia, que los programas no sean compartimientos estancos. Tener mucha relación y afecto con los programas, que se note que hay comunicación para afuera y para adentro. Siempre queremos que haya mucha integración, que participen todos de lo que es la radio en general y no solamente en su espacio. Sabemos que de eso no hay mucho en otros lugares y queremos que esa sea una marca distintiva de Cooperativa. Y así como tenemos otras contradicciones, de esto estamos orgullosos.
MHZ En particular las artísticas, los separadores por ejemplo, ¿cómo se trabajan?
R Se renuevan cada tanto, cuando hay un cambio de época, cuando creemos que la radio entra en otra etapa. Y miramos mucho el contexto. Si la radio se volvió vieja: una artística más joven. Si la radio está demasiado joven: recuperamos lo tradicional de la radio. Hay una artística que la decide la radio y las de los programas tratamos de que sumen a eso, que los programas sean parte de la homogeneidad de la radio. Podemos estar equivocados pero nosotros creemos que antes de que la audiencia se ponga a ver cómo pensás, o cómo opinás, qué linda voz tiene tal, si le gusta la idea del programa o no, nos parece que primero lo que hace es identificarse con el medio, con la radio. Y tiene que haber señas particulares de que eso que está escuchando es radio. Eso lo determina la historia y la legitimidad de la radio en ese momento: si tiene que haber un tope en cada hora, si tiene que haber un servicio informativo, si el locutor tiene que estar bien puesto, si la artística tiene que ser dinámica. En función de eso se arma la artística y después los programas se acoplan. Hubo veces que gente con muchas plumas quería “tal locutor” o “que suene así” y fue más difícil, pero el buen vínculo con los conductores hace que entiendan rápido cuál es el objetivo de la radio.
MHZ La emisora propone un perfil de multiplicidad de voces, de lo participativo y democrático, ¿estás conforme con la programación lograda o pensás que faltan programas o periodistas para representar a una sociedad diversa?
R Uno de los objetivos de la radio es llegar a la mayor cantidad de audiencia posible pero sin olvidarnos que se llama “Cooperativa” y que eso encierra valores: ahí hay subjetividad, ahí hay política. El desafío es hablarle no sólo al convencido que busca esos valores de progresismo o izquierda, la idea es llegarle al que no está convencido, despertarle alguna inquietud y que se empiece a hacer preguntas. En función de eso hicimos una programación muy popular. Está “Riverito” [Roberto González Rivero], está el fútbol, el automovilismo, el tango. Son lugares que atraviesan un montón de clases sociales y de pensamientos políticos y son como los “llamadores” para que la radio se inserte. Después hay otros programas más subjetivos que bajan una idea clara de lo político, que no escondemos. En ese camino yo estoy muy contento con lo que venimos haciendo, pero sé que hay mucho por hacer. Por ejemplo, no me gustan las tiras diarias de una hora, me parece que en la construcción del vínculo con la gente una tira de una hora no lo logra, necesita más tiempo. Pero hoy comercialmente hay ingreso de recursos más rápido por esa vía que si hiciéramos por la tarde 3 o 4 programas en lugar de 5 o 6. Ese camino de 3 o 4 programas llevaría más tiempo para generar recursos y en este momento no podemos esperar porque no sobra nada y la radio te demanda inversión técnica. Ese camino está muy atado a cómo va la parte comercial y técnica, pero está pendiente y es fundamental para el vínculo con la gente. Pero el objetivo conseguido es que hoy la radio se escucha en el taxi, en un comercio, la pone un obrero, la pone un empresario que está en la platea de Boca y el tipo que juntó los mangos como pudo para ir a esa misma tribuna.
MHZ Esta idiosincrasia particular de la radio, la subjetividad y la no-ingenuidad de los contenidos, ¿cómo impacta en la publicidad, hace más fácil o más difícil atraer anunciantes?
R Más difícil, pero también hay un sector empresario y de organizaciones sin fines de lucro que tienen recursos y entienden. En 2002 surge Cooperativa y muy rápido llama la atención, había una audiencia, una masa crítica que estaba esperando un medio así. El hecho de ser tan populares también es llamador de un montón de auspiciantes que estaban vinculados, no con la radio, sino con “Riverito”, con los chicos de TyC de la noche, con la gente de Boca, con Luis Calí, Jorge Bocacci. Ahí hay una estrategia de inserción comercial. Es más difícil porque hay un prejuicio y por eso tratamos de que el lenguaje en la radio no juegue mucho con lo político partidario. Y eso no es una traición a los valores sino una estrategia para llegar a más gente, para que no te cambien porque te escuchan, por prejuicio, como panfletario.
Después hay otras prácticas jodidas, por ejemplo a determinado auspiciante que auspiciaba en La Nación, Crónica, Popular o Clarín, le dijeron que si auspiciaba en Cooperativa, no podía auspiciar más en ese lugar. Pero a eso hay que ganarle con creatividad y fuerza de audiencia.
MHZComo profesional del medio apoyaste la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ¿qué opinión te merece el panorama actual donde está siendo muy cuestionada y tiene muchas trabas legales?
R La judicialización de las cosas es una de las formas de presionar que tienen los lobbies de los grandes medios para que no pueda salir algo tan revolucionario. Revolucionario digo no en el sentido de la izquierda tradicional sino por cómo cambia las reglas de juego. Por otro lado tengo muchas críticas. El lobby empresarial nunca se hubiera quedado tranquilo pero hubiera sido más fácil dar la pelea si algunos errores claros y conceptuales no se hubieran cometido, como el poco debate que hubo sobre el tema. No es una “ley K”, es una ley de muchos sectores sociales que se movilizaron, pero se preparó tarde el terreno. Porque el gobierno encontró en la ley de medios una herramienta para pelear una política de poder propia. Sé que en la esencia del gobierno se trata de buscar resortes de poder y se hace una lectura muy inmediata de las cosas, a ver qué hay a mano para dar la pelea, más que la defensa de lo que significaba cambiar la ley de radiodifusión. Es la manera que tiene de salir, de un sector de la política muy preocupado por la conservación del poder. Ahora, esto jamás lo diría en un programa, porque no quiero hacerle el juego a la derecha ni al lobby empresarial. Hay que acompañarla críticamente pero apoyarla, porque la ley es renovadora, es importante y abre el juego a otros sectores que no tienen voz.
MHZ ¿En general escuchás radio o radio en Internet?
R Sí, por laburo. Cooperativa la escucho grabada cuando quiero escuchar algo en particular. Tengo épocas, a veces Mitre, Continental, Radio 10. A veces me voy a radios con las que tenemos más competencia como Belgrano o América. Quiero ver en qué andan, si están loteando espacios sin ningún vínculo entre los programas, qué artística están usando, cómo usan las tecnologías nuevas, para tratar de que la radio no esté muy atrás. Y también para ver qué contrato, no de lectura como decía Verón, sino de escucha, plantean con el oyente. Ver si nosotros estamos muy adelante o atrás, si tenemos una visión original o no, y para recuperar cosas que se hacen bien en otro lado y que nosotros las tenemos que tomar. Hoy estoy muy asombrado de la convivencia entre Magdalena Ruiz Guiñazú y Víctor Hugo Morales, me parece una cosa maravillosa y lo escucho con mucho placer.
MHZ Si tuvieras que elegir programas de radio favoritos, ¿cuáles serían y por qué?
R “Marca de radio” es uno, de Aliverti. Víctor Hugo me parece un referente de la radio porque lo escuchás y te da placer. Más allá de lo ideológico, que algunas posturas no comparto, su puesta en el aire tiene una autoridad radiofónica que antes de entender lo que está diciendo ya te enamoraste y te da placer desde la escucha. Y Larrea, me parece brillante. Ese rol de conductor respetuoso de saber dónde no meterse, saber que si sólo tengo que dar la palabra y después retirarme, el tipo tiene la hidalguía para no plantear con soberbia una bajada de línea, sino para saber qué pregunta hacer y sorprenderse él mismo con la respuesta. Ojalá que eso sea escuela porque estaría genial. Del otro lado están la mayoría de los programas de Mitre, de Continental, esta construcción del conductor verticalista, autoritario, y ni hablar de Radio 10: el conductor maltratador. Ese masoquismo que no logro comprender, esos tipos que maltratan a la gente para generar un vínculo, me parece enfermizo y sin embargo los escuchan. Esa cosa de soberbia frente a la gente, faltando el respeto, perdiendo de vista que hay un derecho, que hay un servicio público que hay que dar y no todo lo que se crea alrededor del “star system”. Me parece deplorable y creo que va a quedar atrás. La gente está mirando más críticamente la radio y se va a quedar con el trabajador de radio que le genere más respeto y que sienta que la trata con respeto y no la subestima. Creo que va por ahí la cosa o por lo menos espero que vaya por ahí.