Juan José Panno es codirector de las escuelas TEA. Trabajó en las redacciones de Clarín, Crónica, El Gráfico, La Razón, La Voz y Página 12, donde actualmente escribe en la sección Deportes. Tiene en su haber varios libros escritos tales como “Corazón y pases cortos”, “Pozo Vacante”, “Obras maestras del error” y es coautor, junto a Carlos Ulanovsky y Marta Merkin, de “Días de radio”, un libro esencial para los estudiantes, profesionales y aficionados al medio. Fue relator de LV7 Radio Tucumán, lugar desde donde le tocó relatar el memorable combate pugilístico entre Mohamed Ali y Ringo Bonavena. Dejó su marca en Radio Belgrano, Excelsior, Concepto AM y La Red. En este encuentro con MHZ habla desde su faceta docente y brinda su opinión sobre el panorama actual de la radio en Argentina y la formación de los futuros profesionales del medio
Fotos: Virginia Barrera
MHZ ¿La radio es una intrusa en la vida de las personas o una compañía?
R Básicamente es una compañía. Hace poco fui a conocer las Cataratas en auto y fui solo. Me llevé bastante música pero en determinado momento escuché todo y sentí que me faltaba algo, entonces cambié la música por la radio y me di cuenta que me faltaba eso, la compañía de la radio. Es también una intrusa en la medida en que uno permita que la radio se convierta en una intrusa, si uno no tiene un análisis crítico. Hay un slogan que usaba La Tribu, una metáfora que dice
“Apagá la radio y hacé tu radio”. Esto de empezar a buscar en la radio lo que te permita tener una visión más global y no tan parcializada. Si dejás encendida todo el día la misma radio y esa radio tiene una línea uniforme y vos creés todo eso que te dice, entonces es posible que esa radio se convierta en una intrusa que te está quemando la cabeza.
MHZ Las facilidades que hay hoy en día para expresarse, como un blog o una radio on-line, ¿son herramientas que favorecen a la diversidad de voces y miradas?
R Yo creo que toda cuestión que apunte a la diversidad es buena, las herramientas son buenas, que exista esa posibilidad es bueno. La cuestión es saber cuál es el contenido porque el contenido puede ser flojo, pernicioso o peligroso. Todo depende, la mirada debe integrar el contenido, no podemos decir que todo esto es básicamente malo o básicamente bueno, es una herramienta más.
Hay que elegir entre la diversidad y ver el contenido a dónde apunta, ver si es un servicio, si es entretenimiento, si es un medio pensado para bajar línea, si responde a intereses políticos o si es netamente comercial. En el fondo es siempre la misma discusión: qué hacemos, para qué lo hacemos y para quién lo hacemos.
MHZ ¿La radio tiene un lugar en su vida? ¿Qué radios escucha y en qué momentos?
R Sí, sí, tiene un lugar. Por lo general la escucho para enojarme, porque no me gustan mucho las cosas que se dicen por la radio. Cuando puedo elegir yo o cuando no escucho de rebote, porque a veces la están escuchando en mi casa o subo a un taxi y siempre escucho cosas que no me gustan.
Pero hace poco, tuve suerte de subir a un taxi y escuché una columna política de Gerardo Yomal [que conduce junto a Hugo Presman “El tren” de lunes a jueves de 20 a 21 por Radio Cooperativa 740 AM], y me sorprendió que el taxista estuviera escuchando esa radio y esto me dio lugar para una charla interesantísima con él. Yo viajo bastante en taxi y las charlas no suelen ser interesantes, porque generalmente escuchan a González Oro y esas cosas que a mí la verdad me repugnan.
Elijo escuchar a Dolina, que aunque siga haciendo lo mismo me sigue pareciendo novedoso todo el tiempo. Escucho a Víctor Hugo Morales que me parece que está bien, me gusta Teté Coustarot, cuando la engancho en algún programa y me gustaba Leuco en alguna época.
MHZ ¿Por qué dejó de gustarle?
R Porque tiene una visión apocalíptica de la realidad, es una crítica despiadada al gobierno que me parece que tiene que ver con algún cruce personal que ha tenido, o alguna diferencia con avisos o algo así, que lo han convertido y parece ser otra persona. No es el Alfredo Leuco que yo conocía y lo despiadado de las críticas me sorprende mucho.
Si voy a la cancha escucho relatos de radio, escucho a diferentes relatores, me gusta mucho Walter Saavedra y creo que Víctor Hugo Morales sigue siendo un fenómeno. Tiene algo que una vez me dijo y tiene razón, y es que
“relatores hay muchos pero hay pocos que saben qué decir cuando la pelota se va afuera”.
MHZ Muchas veces cuando la pelota se va afuera, se le da paso al comentarista, usted como comentarista ¿como vivió esa experiencia, por qué se cortó y qué enseñanzas le dejó?
R A mí me encantaba hacer comentarios en la radio, así como también en otra época relataba y me gustaba mucho, uno es un apasionado de los medios y a mí me gusta hacer todo. El relato de radio es extraordinario, lo que genera en el relator, o lo que generaba en la época que yo relataba, porque ahora es distinto. Hoy hay un partido cada dos horas y están todos los partidos separados. Antes había más de un partido a la misma hora y había un montón de voces y uno como relator tenía la posibilidad de convertirse en una especie de director de orquesta, haciendo sonar afinadas distintas voces en los momentos justos y eso era realmente fantástico.
El trabajo de comentarista es otra cosa, mucho más reflexiva y también me gustaba. Dejé de serlo porque me echaron. Yo trabajaba en La Red y me parece que no le caía muy bien a Ávila o a Fernando Niembro, gente que tenía algún poder ahí en ese momento. Con Niembro tenemos maneras muy distintas de ver el fútbol. Pero nunca me explicaron muy bien por qué me echaron. Podían haberme dicho
“no me gusta como comentás”, pero eso no pasó. Es más, el director de la radio me dijo que él no estaba de acuerdo en que esto pasara, el gerente de programación tampoco, pero bueno, marché preso.
MHZ ¿Escucha radios por Internet? ¿Qué opina de ese fenómeno?
R No, no escucho mucha radio por Internet, no le presto mucha atención porque me parece que todavía no está bien instalada la idea y porque a los mayores de 60 nos cuesta adaptarnos a ciertos cambios. A mi me llevó un tiempo leer los diarios por Internet. Si no tengo el aparato de radio y quiero escuchar radio ahí sí recurro a Internet, pero porque no me queda más remedio. Tengo una Spika que me regaló mi amigo Carlos Ferreira y ahí escucho programas nuevos. Me parece que no ha prendido la radio por Internet todavía, o en todo caso es un medio extraordinario para los que viven afuera. Si yo viviera en España estaría colgado de la radio por Internet, como sé que están varios amigos míos que viven en el exterior. Pero para los que están acá no ha prendido la vacuna esta.
MHZ La dictadura lo obligó a exiliarse, si en ese momento hubiera existido la radio por Internet, ahí sí hubiese servido.
R Por supuesto, en aquella época no había ni mail, entonces íbamos todos los días al correo para recibir cartas y a Aerolíneas Argentinas a ver si ligábamos algún diario para informarnos. Y la posibilidad de información estaba en los teléfonos pinchados de esa época, que nos contaban las cosas que estaban pasando acá. Ahí hubiera sido fantástico haber tenido una radio por Internet para informarnos, pero de todas maneras no nos hubiera informado sobre las cosas que pasaban acá. En el ’76 y ‘77 se sabía más allá sobre la verdad de lo que pasaba, que acá.
MHZ Con el libro “Días de radio” hay un archivo en donde poder revivir esa gran etapa de radio. ¿Cómo fue recopilar ese material?
R Costó mucho y cada vez que conseguíamos algún material era una fiesta. Ahí había un hombre que se llamaba Ilinoia, que tenía una especie de museo de la radio en Villa Martelli. Y Marta Merkin fue quien más se encargó de ese trabajo, se ocupó de coordinarlo. Todos buscábamos pero ella organizaba. La verdad se buscó por todos lados y preguntábamos a todo el mundo porque se ha perdido muchísimo. Rescatamos bastante, mucho más de lo que apareció en el CD que acompañaba al libro, pero falta muchísimo material que se perdió.
MHZ ¿Se siente una gran responsabilidad a la hora de educar a los futuros periodistas?
R Hay una responsabilidad grande de los profesores. Uno de los problemas fundamentales es la dificultad, que mencionaba antes, de los mayores para adaptarnos a las nuevas tecnologías y para comunicarnos con los jóvenes en un idioma que sea el de ellos y no el nuestro. Tenemos que entrarles por otro lado diferente al que solíamos entrarles hace un tiempo, me parece que esta es una tarea que tenemos que dar, formular algunas teorías en la educación, como para tener una mayor llegada.
Y otra de las claves es tener periodistas jóvenes formados en estos tiempos, egresados de nuestras escuelas que puedan acceder con mayor facilidad a los jóvenes.
Igualmente el tema central sigue siendo el contenido y cómo se envasa, porque puede ser muy fuerte el mensaje pero si no está bien envasado, no se llega.
MHZ ¿Hay una evolución o una involución si miramos treinta años para atrás?
R Hay una evolución técnica y una involución que es más de los últimos años, es como que todos se hubieran puesto de acuerdo para frivolizar la información, la noticia, la seriedad en el trabajo. Hay una fuerte tendencia a esto y entonces hay una mayor preocupación por ver de qué manera se musicaliza o se viste la información y se descuida la seriedad y el cuidado que necesita la información. Ahí se ve una involución, porque hay menos voces autorizadas en la radio y eso se lamenta.
Son los tiempos sociales que corren, es un reflejo de esta sociedad, por ahí faltan maestros o la brecha generacional se ha ido agrandando por la falta de comunicación. Siempre lo más fácil es decir
“son todos unos tontos”, poner la lupa sobre los alumnos y decir que vienen mal formados desde el secundario. Pero entonces hay una responsabilidad de los maestros. El problema está y es evidente. Hubo una evolución cuando se salió de la dictadura, hubo un despegue de los medios, un florecer, había radios como Radio Belgrano que era extraordinaria por el contenido que tenía, pero se ha ido perdiendo y hay que recurrir a “islitas”. Rescato por acá a Aliverti, por allá a Barone... Antes era más fácil encontrar voces inteligentes en la radio.
MHZ ¿Piensa que ya está todo inventado en la radio?
R No, siempre hay posibilidades en la radio. Algunas cosas fueron hechas parecidas a como se hacían antes y uno suele encontrar esas joyitas y dice:
“mirá este tipo lo que hacía en esa época”. Dolina suele decir que lo que él hace en radio lo había hecho Carrizo, antes y mejor. Y uno escucha un reportaje reciente a Carrizo –hecho por nuestros alumnos– y dice: es así. Pero sigue habiendo gente creativa en la radio, de golpe aparecen expresiones que sorprenden y nos hacen pensar que siempre hay espacio para la creatividad y para una cosa nueva. Y debería haber espacio para que el contenido sea serio, para que las cosas nuevas no se transformen en lucecitas de colores que no iluminan nada.
En el medio, nuestro entrevistado es conocido como “El Nene”, apodo que se ganó por poseer un espíritu lúdico que lo llevó a construir juegos de mesa, aunque algunos allegados dieron a conocer otra versión que vincula el mote con su particular forma de enojarse. Cuando le proponemos el juego de titular su propia entrevista, Panno hace gala de su faceta más divertida:
ABC.
MHZ ¿Cómo titular una nota según Juan José Panno?
• Primero hacer títulos graciosos en joda.
• Después ir descartando.
• Fumarse un cigarrillo mientras uno elabora.
• ¡A veces sale al toque!
• Si no sale al toque, ir al baño a hacer pis.
• O ir a dar una vuelta manzana.
• Y el título de esta nota se los digo cuando apaguen el grabador.
Dicho y hecho. Off the record y con la autoría de Carlos Ferreira, codirector de TEA, amigo de “El Nene” y presente en la oficina durante la entrevista, surgió el título que tradujimos para esta nota:
“Panno on fire”.